martes, 27 de abril de 2010

Él y Ella (1/3)


Su corazón estaba desecho. Él, quien tanto la amaba, ya no tenía fuerzas para seguir luchando. Él, que tanto le entregó se vio traicionado, cuando vio a su esposa entrar, en compañía de otro hombre a un conocido hotel de la ciudad.
Pero allí no fue donde comenzó todo. Tenía días sucediendo algo... Él lo notaba, ya no había la misma alegría en la casa, las noches no eran de fogosa actividad. Sólo era llegar  y asumir las culpas de lo que a Ella le sucedía.
Pero allí no fue donde comenzó todo, Ella ya no reía ante sus impertinencias inocentes, Ella ya no se fijaba en Él.
Fue ese día, cuando se dio cuenta de que era lo que realmente sucedía. Él, ya no era a quien Ella amaba. Había uno más. La pregunta constante de nunca responder, ¿Por qué?
Justo ese día que fue a buscarla más temprano al trabajo, en la flamante nueva moto, con un casco y una chaqueta nueva que disimulaban las formas y colores de la ropa con la cual salió en la mañana de la casa.
Y allí estaba Ella, tan bella como siempre. Deteniendo el tiempo a su paso. A colores. Lo demás en blanco y negro. Ella resaltaba, como siempre. Así la veía Él. Poderosa, bella, impactante, toda ella era un acontecimiento. Que nacimiento de Venus. Si Paris la hubiese visto, le hubiese entregado la manzana de oro y las deidades griegas hubiesen aceptado esa verdad. Así era Ella.
Y en el preciso instante en el que Él se iba a acercar. Se detuvo un auto. De clase. Nuevo. Negro. Él pensó, “Debe estar perdido” y su cara de asombro fue invisible por la presencia del casco, cuando ella abrió la puerta, miró para los lados y se montó.

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